miércoles, 21 de junio de 2017

Paro hasta el cierre en Página/12 por incumplimientos del Grupo Octubre



Los trabajadores de Página/12 reunidos en asamblea, ante el pago incompleto de los salarios de mayo y otras irregularidades por parte del Grupo Octubre, votamos esta tarde por unanimidad un paro hasta el cierre de la edición.

Quienes hacemos día a día Página/12 recibimos hoy una nueva respuesta dilatoria del Grupo Octubre, que lleva dos semanas sin pagar el 12% de aumento correspondiente a la paritaria que Editorial La Página SA firmó como parte de la cámara AEDBA.

La decisión empresarial, en momentos en que reclamamos la apertura de una negociación superadora del mísero acuerdo salarial convalidado por un sindicato fantasma como la UTPBA, implica un nuevo golpe a nuestros bolsillos, castigados ya en 2016/17 con un aumento inferior en 15 puntos con respecto a la inflación.

El no pago del aumento no es el único motivo que nos lleva a parar. Los compañeros que desde el Diario Z se sumaron a la web todavía no fueron reconocidos como trabajadores de Página/12 y son obligados por el Grupo Octubre a facturar cifras muy por debajo de lo que corresponde a la tarea que desempeñan. Por si fuera poco, cobran con cheques y con demoras.

A ello se suma un perjuicio adicional para quienes facturan como falsos corresponsales en el exterior o como colaboradores, y para los compañeros motoristas, a quienes el Grupo Octubre considera “proveedores externos” y les paga con meses de retraso.

Ante estas irregularidades, desde la asamblea de Página/12 reclamamos al Grupo Octubre terminar con las respuestas dilatorias, regularizar la situación de todos los trabajadores y abrir una mesa de negociación hasta alcanzar un acuerdo salarial más cercano al “índice de inflación de los trabajadores” que elabora la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) que a los deseos del gobierno de Mauricio Macri.

Asamblea de Trabajadores de Página/12 - Comisión Interna SiPreBA.

jueves, 15 de junio de 2017

Exigimos al Grupo Octubre el pago de los salarios completos

Comunicado de la Asamblea de Página/12

Los trabajadores de Página/12 exigimos al Grupo Octubre el pago de nuestro salario completo correspondiente al mes de mayo. Lejos de garantizar una recomposición acorde a los tarifazos y la inflación sobre la que informamos día a día, la realidad es que no recibimos ni siquiera el 12% de aumento que, luego de casi un semestre de salarios congelados, debimos cobrar la semana pasada.

Los trabajadores de prensa de la Ciudad de Buenos Aires padecemos una de las paritarias más bajas del país. Sin recuperar los 15 puntos de pérdida del poder adquisitivo de 2015/16, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) y AEDBA, cámara que Editorial La Página SA comparte con Clarín y La Nación, firmaron una vez más a escondidas un acuerdo que implica seguir depreciando nuestros salarios: 20% en tres cuotas, la última en enero de 2018.

Mientras reclamamos al Grupo Octubre la apertura de una negociación superadora de esa paritaria de la que no fuimos parte, dado que no hubo un solo delegado de trabajadores de prensa en la mesa de negociación, la novedad de los últimos días es que el Grupo Octubre no paga ni se compromete a pagar en el corto plazo el 12% correspondiente a la primera cuota de ese acuerdo.

Ante este nuevo escenario, que agrava un cuadro de por sí ruinoso para los trabajadores de prensa, desde la asamblea de Página/12, con responsabilidad y cautela, decidimos hacer público nuestro reclamo al Grupo Octubre, tanto el pago completo de los sueldos de mayo como la apertura de una negociación que nos permita recomponer nuestros salarios, y dar a la empresa una semana de plazo para honrar la paritaria que firmó.


Asamblea de Trabajadores de Página/12, 15 de junio de 2017

viernes, 26 de mayo de 2017

La asamblea de trabajadores de Página/12 rechaza el vergonzoso acuerdo paritario 2017 y repudia a los dirigentes de la Utpba que lo firmaron

El acuerdo firmado por las cámaras AEDBA, AFERA y AAER con la burocracia sindical de la UTPBA profundiza la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de la actividad. Los porcentajes que supuestamente negociaron desde mayo de 2017 hasta abril de 2018 no se corresponden con las estimaciones de inflación y no contemplan compensación alguna respecto de la pérdida del salario real en 2016, si se compara lo firmado por ambas partes con la devaluación previa y el costo de vida en los trece meses siguientes.
Las reuniones previas al acuerdo fueron realizadas en la clandestinidad y a espaldas de los trabajadores, entre empresarios que saben sacar buen provecho de sentarse con pseudo dirigentes que argumentan una legalidad que no se corresponde con la legitimidad que conlleva defender los derechos e intereses colectivos de los trabajadores y trabajadoras de prensa.
Hace varias semanas el SiPreBa gestionó reuniones con la parte empresaria para expresar su posición acerca de las cuestiones salarial y laboral en el sector, pero tales gestiones fueron rechazadas, a pesar de que somos el sindicato al que están afiliados la mayoría de los trabajadores de prensa de la Ciudad y al que pertenecen todos/as los/as delegados/as de base, además de contar con el reconocimiento del Ministerio de Trabajo.
La aplicación de los escasos 22,5% de ajuste en los básicos y de 20% para salarios mayores en tres cuotas (mayo y octubre de 2017 y enero de 2018), implica además el achatamiento hasta la cuasi eliminación de diferencias entre los salaros básicos de Convenio (desde ya bajos) y los que cobran quienes vienen desempeñando tareas similares con anterioridad.
Se suma a estos factores la pérdida de miles de puestos de trabajo por el cierre y/o la “reestructuración” de empresas ocurrida en los dos últimos años, con deserción de empresarios incluida, todo lo cual explica, además, nuestra preocupación expresada en el principio de que “sin trabajo no hay libertad de expresión”.
Las empresas saben que para garantizar un acuerdo con los trabajadores y las trabajadoras deben sentarse con sus verdaderos representantes, sino el conflicto será inevitable. El miércoles 24 realizamos Asambleas y Cese de Tareas en todas las redacciones de la Ciudad de Buenos Aires. El #8J nos movilizaremos al Ministerio de Trabajo junto a los trabajadores de prensa de todo el país en el marco de un paro total.

Lidia Fagale, Juan Carlos Camaño, Daniel Das Neves y Raúl Barr
¡Si no hay democracia sindical, hay escrache!
Estas personas no representan a los trabajadores de prensa pero siguen negociando nuestros sueldos al indigno nivel que pretende imponer el gobierno macrista.

viernes, 12 de mayo de 2017

Repudiamos el destrato a los “corresponsales” de Página/12


Los trabajadores de Página/12 repudiamos el destrato del Grupo Octubre hacia los redactores de la sección Internacionales que envían sus notas desde el exterior, quienes en algunos casos no cobran desde el mes de diciembre, y exigimos la urgente regularización de los pagos.
Quienes hacen el diario desde distintos países del mundo, cuyos nombres aparecen día a día junto a la leyenda “Página/12 desde…” -y el país que corresponde-, constituyen históricamente uno de los sectores más precarizados de la empresa.
Lejos de aplicarles la figura del “corresponsal”, que sólo aparece mencionada cuando reciben premios, a los falsos corresponsales no se les reconocen derechos laborales básicos (vacaciones, licencias, aguinaldo) y se les paga por nota publicada una cifra impuesta arbitrariamente, que además está por debajo de lo que se paga en otras secciones y suplementos.
Esa descalificación histórica, que parte de considerar a los periodistas como “proveedores externos”  y que no impide al diario seguir sumando firmas a su sección Internacionales, se agravó en los últimos meses por la falta de pago, que en algunos casos alcanza a notas publicadas en 2016.
Ante los infructuosos reclamos canalizados por medio de la Comisión Gremial Interna, desde la asamblea de trabajadores de Página/12 hacemos público nuestro repudio al destrato del Grupo Octubre y exigimos la regularización urgente en los pagos para todos los compañeros que día a día enriquecen el diario con sus artículos.

Comisión Gremial Interna / SiPreBA

miércoles, 19 de abril de 2017

Si saben de un quirófano disponible, avisen



Por Carlos Rodríguez *

Hoy tendría que estar internado en el Sanatorio Colegiales, después de una operación de cadera. Desde el mes de noviembre estoy con dolores intensos. Me dijeron al principio que era el nervio ciático o una posible hernia de disco. El 5 de diciembre de 2016, la doctora Gabriela Roffe, que me había operado en el Sanatorio San José, en agosto de 2012, de la misma cadera, me confirmó que se había producido un desplazamiento de la prótesis que tengo desde hace más de cuatro años. Lamentablemente no me pude volver a operar con ella, porque mi obra social, la OSTPBA, ya no tiene la cobertura de ese sanatorio. Desde ese 5 de diciembre comenzó un largo peregrinar en la búsqueda de un lugar para operarme y dejar de lado las muletas con las que tengo que moverme. Aunque ya no estoy afiliado a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), sigo en su obra social porque nunca quise dejar de aportar a lo que fue mi gremio durante largos años y porque jamás aportaría dinero a una prepaga. Soy anacrónico, como nos dijeron una vez en una lejana asamblea en la que se debatía adherir o no a las AFJP. Con Tato Dondero y otros quedamos en minoría, pero seguimos aportando a la caja del Estado porque en esa asamblea sólo se fijó posición sobre un tema candente. Nadie estaba obligado a acatar ninguna resolución. El tiempo demostró, en el caso de las AFJP, que nuestra condición de anacrónicos era la correcta. “El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo”, dicen.
Desde diciembre concurro casi a diario a la obra social de la UTPBA. Me encontré con muchos compañeros colaboradores. Escuché quejas, por ejemplo de un compañero de Página 12 que fue padre y con su mujer recibieron, sobre la fecha del parto, la noticia de que ya no tenían cobertura en el sanatorio donde esperaban recibir a su bebé. A pesar de todo, y de mi situación personal, la única alegría fue saber que el aporte de los anacrónicos como yo a la obra social de un gremio conducido por traidores, sirve al menos para que compañeros que no trabajan en planta puedan acceder a duras penas, pero al menos acceder, a una obra social que debería ser un ejemplo y que tuvo todas las posibilidades de serlo.
Vuelvo a mi situación personal. Como no cuento con el dinero necesario para bancarme una operación quirúrgica por mis propios medios, tuve que recurrir a la OSTPBA—UTPBA. Me derivaron, para operarme, al Centro Gallego. Los médicos me atendieron muy bien, confirmaron el problema en la cadera, pero me dijeron que había que esperar porque los anestesistas estaban realizando medidas de fuerza. La huelga terminó en los primeros días de enero pasado, pero cuando llamamos para pedir un turno con el especialista en cadera, nos dijeron que la OSTPBA ya no contaba con la cobertura en ese establecimiento. De la obra social me mandaron al Sanatorio Nuestra Señora del Pilar, en Ciudadela. Yo vivo en Lanús, de manera que me quedaba cerca (Ja!). Allí me atendió un médico que lo primero que me dijo fue que se había operado del corazón. Me corrió por izquierda. Estaba peor que yo. El lugar tenía el aspecto de un supermercado de la tercera edad. Los pasillos estaban más llenos que el subte a las seis de la tarde. El médico se sinceró y con una mano en el corazón operado me dijo que, con suerte, me podrían operar en enero de 2018. Y que no iba a ser él quien lo hiciera, porque por ahora no puede hacerlo por prescripción de sus médicos. Saludé con una sonrisa a lo conde Drácula y me fui. Con mi hijo, que me había acompañado, nos miramos y sonreímos por no llorar.
Volví a la carga en la OSTBA y tomé contacto con el auditor médico, el doctor Jorge Casas, una persona muy amable. Me dijo que, tal vez, podría ser operado por el doctor Dardo Sincosky. Me dieron un turno “urgente”y allí fui, con la fe de un peregrino. Como era de esperar, Sincosky no fue Concosky. Se sorprendió por la derivación que había recibido y me acompañó gentilmente a la auditoría médica, en el entrepiso de la sede de Perón al 1100. “Yo no puedo hacerlo”, fueron sus palabras de cierre.
Harto de tanto manoseo, envié una carta documento dirigida al titular de la OSTPBA, Raùl Barr, intimándolos a que me brinden la atención que necesito. Me habían dicho que estaban en tratativas para contratar los servicios del Sanatorio Colegiales, a diez cuadras de la estación Chacarita, otro lugar cercano a mi barrio de Lanús. El 17 de enero fui atendido por primera vez por el jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Colegiales, una persona muy amable que tiene excelentes referencias de todos los pacientes con los que me he cruzado en este tiempo.
Se produjeron demoras en cierto modo razonables como profesionales que salían de vacaciones, feriados y cuestiones operativas propias de los primeros meses del año. Fui atendido por otros dos médicos, con la misma profesionalidad y buen trato. Ninguna queja con el Sanatorio Colegiales. Finalmente, luego de una doble ronda de estudios pre-quirúrgicos, me dieron fecha de operación para hoy, 19 de abril de 2017. Todo venía bien, el lunes 17 comprobaron que los estudios decían que estaba en condiciones de operarme. Sólo faltaba que la obra social aportara la prótesis nueva, para reemplazar a la que salió de servicio. Uno de los médicos me dijo que la operación podía demorar “uno o dos días”, en el peor de los casos.
El martes 18, a primera hora, el médico jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología, con visible desazón, me comunicó que la obra social había dado marcha atrás y que todo se postergaba hasta el mes de mayo. Cuatro horas después, Bárbara, de la OSTPBA, me confirmó la barbaridad. “En mayo”, me dijo, sin fijar la fecha. La excusa fue un supuesto “problema con la Gerenciadora” de la obra social. A la falta de respuesta se sumó el mal trato recibido durante todo este tiempo tanto por mí como por Marisela, mi compañera. A cada rato, las mismas personas que ya me conocían, pedían los estudios que “justificaran la operación”, incluso después de que los profesionales del Sanatorio enviaran el pedido de autorización de la intervención quirúrgica y el envío en término de la prótesis.
“¿Piensan que la prótesis la voy a usar para arreglar el metegol que tengo en casa”, le pregunté a una empleada que hacía ruido con la boca todo el tiempo –hablar es otra cosa—, como los chicos cuando se mandan una macana. Hasta hice comentarios procaces respecto del eventual uso del adminículo, con perdón de la palabra.
Ya me habían autorizado la intervención quirúrgica y me pidieron más datos que justificaran la internación previa. “Tienen que autorizarme la internación, que como se sabe es previa a la operación. ¿O creen que me van a operar en el Havanna que está en la esquina del sanatorio?”. En fin, esto es lo que tengo para contarles. Una última cosa: no quiero ofender a nadie que tenga una prepaga, pero es hora de que trabajemos todos para fortalecer al Sipreba, el gremio que creamos entre muchos como resultado de la lucha conjunta, para empezar a deshacer el club de amigos que es la UTPBA. El Sipreba no tiene todavía el visto bueno para que el Ministerio de Trabajo macrista nos otorgue la posibilidad de arrebatarle a la UTPBA el lugar que está usurpando en la discusión paritaria por la que nunca hizo nada. No tenemos, por el momento nada más, una obra social que nos cobije a todos, pero la vamos a tener pronto. Hay que sumar al Sipreba para terminar de desnudar a los burócratas de la UTPBA. La tarea es de todos, pero sobre todo de los más jóvenes. Volvamos a recrear las obras sociales fuertes y solidarias. Nos privatizaron hasta la Presidencia de la Nación y hay que revertirlo, a pesar de las burocracias que miran para el lado de sus propios mezquinos intereses.


* Periodista y delegado gremial del diario Página/12 en situación de “retiro espiritual obligado”, pero con las muletas siempre listas para la acción.

lunes, 3 de abril de 2017

Adhesión de los trabajadores de Página/12 al paro general

Los trabajadores de Página/12, en línea con lo resuelto por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y por la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), decidimos por unanimidad en asamblea adherir al paro general convocado por la CGT para el próximo jueves 6 de abril en rechazo a la política económica del gobierno de la Alianza Cambiemos.
Sus consecuencias destructivas para la clase trabajadora se traducen en nuestro gremio en el cierre y/o achicamiento de medios, la pérdida masiva de puestos de trabajo por despidos directos y “retiros voluntarios” (1285 sólo en la Ciudad de Buenos Aires durante 2016), el avance de las empresas sobre nuestros convenios y estatutos, y el crecimiento de la precarización laboral.
A ello debemos sumar la complicidad del Ministerio de Trabajo del gobierno de Mauricio Macri con empresas de todos los signos políticos a la hora de imponer acuerdos salariales muy por debajo de la inflación, que se tradujeron el último año en su absoluta pasividad frente al reclamo para que nuestros legítimos representantes participen de la paritaria (que los grandes diarios firman a puertas cerradas con el sello vacío de la UTPBA) y más tarde en la concesión automática de “conciliaciones obligatorias” (dos meses de 2016 en el caso de Editorial La Página SA) para intentar frustrar los planes de lucha impulsados desde las bases.
Con motivos de sobra, por fin en el marco de una medida general resuelta con larga demora por la CGT, los trabajadores de Página/12 hacemos pública nuestra adhesión al paro, que esperamos sea el comienzo de un verdadero plan de lucha encabezado por las centrales de trabajadores.

Comisión Gremial Interna – SiPreBA



martes, 17 de enero de 2017

Repudiamos la represión en AGR-Clarín


Los trabajadores de Página/12 repudiamos la represión contra los compañeros de Artes Gráficas Rioplatenses que ocupan la planta de Pompeya en defensa de sus puestos de trabajo e instamos al Ministerio de Trabajo, ante los 380 despidos en el Grupo Clarín, a dictar la conciliación obligatoria que tan livianamente resuelve cuando la piden patrones de cualquier signo político.
Ayer a primera hora, con el mismo desprecio con el que el gobierno de Mauricio Macri anuncia despidos con policías en la puerta de las oficinas públicas, Clarín “notificó” con un cartel en la puerta de AGR que 380 familias pasaban a engrosar las filas de desocupados. El mayor grupo de medios del país, que en los primeros nueve meses de 2016 facturó 29.597 millones de pesos y sólo en concepto de publicidad oficial recibió el año pasado 519 millones -según informó ayer el diario La Nación- intentó justificar los despidos en la necesidad de “preservar la salud financiara y la fuente laboral del resto del complejo industrial de AGR”. La realidad es que “no hay una situación de quiebra sino una especulación de la empresa para lograr que esta planta deje de funcionar con trabajadores bajo convenio colectivo y precarizar el empleo”, advirtió entonces la Comisión Interna de AGR.

Hoy por la tarde, luego del primer día de toma y apenas finalizada la audiencia en el Ministerio de Trabajo, donde la empresa se negó a dar marcha atrás con los despidos y reiteró que cerrará la planta de Pompeya, la Policía Federal reprimió a palazos, gases y balas de goma a los trabajadores, sus familias y a militantes de organizaciones sociales y políticas que se acercaron a respaldar la toma. En paralelo aparecieron totalmente vallados los ingresos a las redacciones de Clarín, Olé, La Razón y demás medios que funcionan en calle Tacuarí, cuyos trabajadores se solidarizaron con sus compañeros, iniciaron una colecta solidaria y se declararon en estado de alerta.

Los trabajadores de Página/12 repudiamos la represión contra los compañeros de AGR y también la militarización de la redacción periodística, imagen que nos retrotrae al escenario previo a los despidos masivos durante el gobierno de la anterior Alianza en 2000. Ante el evidente cerco mediático sumado a la manipulación grosera de los hechos en las empresas del grupo Clarín, llamamos también a rodear de solidaridad la lucha de los gráficos y a difundir por todas los medios la información que la mayor parte de las empresas periodísticas, ya sea por solidaridad entre patrones o por temor a represalias del mayor grupo de medios del país, se resisten a difundir.

Trabajadores de prensa de Página/12
Comisión Interna SIPREBA.